Puro, sencillo y optimista.
Son las palabras que mejor pueden describir la vida de Alfonso Luna, un hombre de conciencia y lucha por la justicia social, que desarrolló un pensamiento complejo pero siempre cercano a la tierra y al trabajo, a la gente de esfuerzo y a luchar por combatir las injusticias en cualquier lugar donde se dieran.
Sin afán de protagonismo, pero sí de reconocimiento entre sus compañeros de lucha y los desconocidos a quiénes dirigió sus esfuerzos, estas palabras serán claras y directas, como lo era él.
En Julio de 1953, Iztapalapa lo vio nacer, en el seno de una familia numerosa y pobre, siendo el octavo de nueve hermanos. Hijo de un mecánico con conciencia crítica y de una mujer orientadora y sensible.
A los cuatro años comienza a ser instruido por sus hermanos en algunas asignaturas y destaca entre los conocidos de la familia por su conocimiento de la historia nacional. Ya a la edad de ocho años manifiesta inquietud por la pobreza cuestionando a los mayores cercanos. Alrededor de los diez años comienza a integrar el primero de muchos equipos, la palomilla de la calle Sur 105, en la colonia Sector Popular. Esos compañeros habrán de compartir diversas experiencias, que le dejan importantes enseñanzas de solidaridad y camaradería.
En 1965 tiene su primer enfrentamiento con la iglesia intolerante, resulta expulsado de la escuela doctrinal por expresar en público que no cree en Diós y el catequista lo acusa de “estar con el diablo”.
Al ingresar a la secundaria, comienza a conocer el trabajo, acude puntualmente a recoger la leche de los vecinos y así logra ganarse algún dinero, al cual le da el primer destino de su casa y el resto encuentra la manera de compartirlo con los miembros de la palomilla, comprando golosinas.
En febrero de 1969 logra entrar a la Escuela Naval Militar de Veracruz y cursa una corta temporada como cadete. Ese tiempo le bastó para conocer de cerca las instituciones del estado y saber que no deseaba formar parte de éstas, sino luchar para cambiarlas y orientarlas hacia las necesidades de las personas. Orillado por convicción germinal, comunica a sus padres la decisión de abandonar la instrucción naval.
A su regreso a la Ciudad de México, ingresa a la Escuela Vocacional número 5 del Instituto Politécnico Nacional. En ese mismo año se integra como militante al Partido Obrero Revolucionario – Trotskista, que forma parte de la IV Internacional.
Orientado por los consejos de los compañeros trotskistas, en 1970 se da cuenta de que La Revolución necesita contadores, de la misma manera que requiere de carpinteros y dominantes de todas las técnicas conocidas. Entonces, en decisión colectiva en su célula del POR – Trotskista se decide que Alfonso Luna dejará la militancia activa y se concentrará en la academia. En ese mismo año ingresa a la Escuela Superior de Contaduría y Administración. Transcurren algunos años en medio de la muerte de su madre, su casamiento y la entrada formal al mundo laboral. Concluye la carrera de Contaduría Pública en 1976 y obtiene el título respectivo en 1977.
Durante la visita que el Presidente de Chile, Salvador Allende, mantuvo en México entre Noviembre y Diciembre de 1972, en uno de sus viajes cotidianos por el Metro de la Ciudad de México (en la estación Xola), Alfonso Luna encontró al camarada, dedicándole un “Hasta la Victoria, siempre” y la V de la victoria formada en la mano izquierda en alto.
Su primera lucha la libra a la edad de 23 años, participando formalmente como Secretario de Organización en el Movimiento de Inquilinos de La Viga 1416, el cual lucha por lograr que la empresa constructora venda directamente a los habitantes de la unidad habitacional los departamentos que habitan. Porque, como él decía “si la vivienda es de quien la trabaja, la vivienda es de quien la habita”, razonando una premisa fundamental del socialismo: la abolición de las rentas de inmuebles.
En paralelo a sus estudios técnicos, se instruye teóricamente en el marxismo, leninismo y trotskismo, de la mano de títulos como El Capital, las Tesis de Abril y la Revolución Permanente, además de lo escrito por Ernesto Che Guevara.
En 1978 resulta electo Administrador de la unidad habitacional La Viga 1416, por lo que encabeza el ahora Movimiento de Condóminos. Nace su primer hijo, Fidel Ernesto. Al mismo tiempo, mientras trabaja en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dirige una protesta sindical por el respeto de los derechos laborales de sus compañeros.
Durante la década de los setenta ingresa a la militancia del Partido Comunista Mexicano, compartiendo el trabajo clandestino por abrir el camino a una oposición conciente y progresista.
Para 1982, vive la época en que el Partido se transforma en el Partido Socialista Unificado de México, del cual forma parte y es propuesto para ser candidato a Diputado Federal por el distrito XXXVII, sin embargo declina la candidatura por otro compañero, sabedor de que su trabajo militante se concentra en la formación de cuadros y la propagación de la conciencia de clase. Ingresa como Director General de Ediciones de Cultura Popular, la emblemática casa editorial del PCM y se resiste la liquidación de ésta ante los dirigentes del Partido. En ese mismo año nace su segundo hijo, Carlos Federico.
Durante los ochenta formó parte del Partido Mexicano Socialista y en 1988, al lado de muchos millones de mexicanos, impulsó la integración del Frente Democrático Nacional, fuerza política de la que fungió como representante en un Comité Distrital en Iztapalapa ante la autoridad electoral de ese entonces, siendo uno de los distritos en los que se ganó una de las 29 diputaciones del FDN.
Iniciando la década de los noventa, participa en la fundación del Partido de la Revolución Democrática, compartiendo la idea de que es posible un cambio en el modelo económico, político y social, a través de la representación popular. Ésto sobre todo, porque la organización de las fuerzas políticas de la izquierda auténtica, no logró fraguarse para aprovechar la agudización de las contradicciones, la cual no obstante, sabe él, es permanente y orientada por procesos sociales y políticos, desiguales y combinados.
1994 fue un año fundamental. El surgimiento a la luz pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional con la Primera Declaración de la Selva Lacandona, coincidió con Alfonso Luna, al igual que con miles de mexicanos, en que México estaba listo para un movimiento originario, sensible desde los más pretéritos sentimientos de la nación. Desde el primer comunicado publicado en la prensa, se alimentó una nutrida y completa recopilación de éstos. A partir de ese año y por iniciativa propia se dedicó a difundir miles de reproducciones de los comunicados del EZLN y del Subcomandante Marcos en las calles y estaciones del Metro. En adelante, el EZLN ligaría la lucha de Alfonso Luna, que hizo suyo el movimiento indígena como alternativa de lucha social a seguir de manera permanente.
A mediados de la década de los noventa, como millones de mexicanos, padece la crisis económica y se integra al Barzón Metropolitano, de cuyas filas escinde por disentir con la corriente clientelar de la cúpula de líderes que buscan cobijo en las bases para capitalizarlo políticamente.
En conjunto con otros compañeros, entre 1995 y 1996, forman el Barzón de Anahuac, levantándose como una organización de amplio espectro que bajo el lema de “Abonos de justicia, cosechas de libertad”, buscó la defensa de los intereses del pueblo trabajador en cualquiera de sus ramas, desde la fábrica hasta la actividad empresarial, pasando por la encomienda de educar económica y políticamente, impulsando la conciencia de clase.
En julio – agosto de 1996, encabeza una delegación del Barzón de Anahuac que visitó Chiapas en el contexto del Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, cónclave en el que conoce compañeros latinoamericanos, estadounidenses y europeos con quienes comparte visiones de la sociedad y maneras de transformarlas, con la finalidad de que sea posible un mundo donde quepan todos los mundos. Participó en el Aguascalientes V Roberto Barrios, en la mesa 2 Economía, planteando la necesidad de que la sociedad tomara por cuenta propia la política económica para resolver problemas como la cartera vencida, la inequidad fiscal y la situación desfavorable de los trabajadores. En 1997 nace Amelia Emilienne, última de tres hijos.
A finales de los noventa afinó una iniciativa de Revolución Fiscal, que contiene como parte fundamental la propuesta de un Impuesto Único al Consumo y la abolición de todos los demás impuestos, con lo que se respeta el principio de que quién más tiene, más impuestos paga. El Barzón de Anahuac llevó esta iniciativa en varias ocasiones a la Cámara de Diputados, interpelando comparecencias de más de un secretario de hacienda. También en esos años participó como Contralor Ciudadano de Obras Públicas del Gobierno del Distrito Federal.
Iniciando el siglo 21, el Barzón de Anahuac en conjunto con profesionistas de diversas áreas del conocimiento conformaron el Centro de Estudios Integrales, dedicado inicialmente a la impartición de cursos a jóvenes para acceder a nivel superior, dirigidos a muchachos de escasos recursos en principio de Iztapalapa.
Marzo de 2001 lo vio participar en la organización en el Distrito Federal de la Marcha por la Dignidad, encabezada por comandantes del EZLN y que dio origen a la primera discusión seria en México sobre una Ley que tomara en cuenta al indígena como sujeto de derecho. Así es que, la víspera de la aprobación en la Cámara de Diputados, el Barzón de Anahuac contó con una presencia importante para presionar a los legisladores.
En ese mismo año acompañó, en representación del Barzón de Anahuac, parte de la Marcha por la Dignidad, por varios destinos del norte del país. Para 2004 mantiene la presencia del Barzón de Anahuac en la conmemoración del EZLN 20 / 20, con motivo del 20 aniversario de formación y 20 años de salida a la luz pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Con la aparición de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en junio de 2005, comienza a integrar sus esfuerzos políticos y los del Barzón de Anahuac con la actividad de otras organizaciones de la sociedad civil, en la nueva encomienda pacífica lanzada por el Ejército Zapatista.
De 2006 a 2008 formó parte activa de La Otra Campaña, al lado de otras organizaciones de la sociedad civil. Convencidos todos de que la política en este país necesita privilegiar la organización horizontal en igualdad de condiciones y darle la espalda a los partidos políticos, que ya no son más una opción de representar las causas populares.
Durante los mismos años laboró en la Secretaría de Desarrollo Económico de la Delegación Iztapalapa, formando parte de un equipo de trabajo orientado a la capacitación económica de pequeños y micro empresarios, guardado congruencia con la técnica y el enfoque que dominaba. Esta última actividad, cabe destacar, emanó de una demanda laboral, de más de cinco años, contra el Gobierno del Distrito Federal, ya que principios del año 2000 se le despidió injustificadamente como verificador administrativo y, no fue sino hasta 2007 que logró su reinstalación. Durante esos mismos años, impulsó un movimiento con Verificadores Administrativos de varias demarcaciones del Distrito Federal, para que se conjuntaran esfuerzos por la defensa de los derechos laborales de todos ellos.
Como padre, supo dejar en sus hijos la semilla de la crítica constructiva al estado de cosas, como compañero, todos sabían que siempre podían contar con él, de manera permanente e incondicional.
Ahora que se cumple un término más, hace un año Alfonso Luna dejó el terreno de una batalla física y se convirtió en un refuerzo más de la justicia por la que vale la pena luchar día a día. Sobra decir que la brevedad de las palabras contrastará siempre con los múltiples frentes en los que Alfonso Luna se abrió camino.
En esa empresa, el factor común que siempre lo impulso fue la defensa del débil ante el poderoso. Con el papel de vanguardia que no buscaba pero merecidamente se ganó en muchas conciencias, Alfonso Luna nos deja un legado que comprendió y practicó toda su vida: “Reconocer cualquier injusticia en cualquier parte del mundo y combatirla, esa es la virtud más noble de un revolucionario”.
Ciudad de México
14 de octubre de 2010
jueves, octubre 14, 2010
lunes, octubre 04, 2010
2 de Octubre
Dos opiniones rápídas.
Vivo en el centro, entonces me tocó escuchar las consignas al lado de mi calle, entonces salí y caminé coincidiendo un poco con la marcha. No formé parte como en otros años, pero sí pude ver como peaton la actitud de las fuerzas del estado, amedrentando a los contingentes con el solo hecho de estar apostados en las entradas de Madero, protegiendo ese nuevo reducto pequeño-burgués en el que se ha convertido el Corredor Peatonal Madero, el cual dicho sea de paso, ni siquiera es una obra terminada, basta con pasar por las esquinas de Madero - Gante, Madero - Bolivar, Madero - Isabel la Católica, etc... para cerciorarse de que ni siquiera las guarniciones de las banquetas están terminadas, así como tampoco las lámparas del suelo y varias de las de pedestal. Ese primer punto es evidente: ante contingentes que (en lo personal vi) pacíficos, la presencia policial declaraba la clara distancia entre sociedad civil y estado (sobre todo este -local y federal, no hay distingos-).
Otro aspecto. Los comercios que se cerraron por lo "económicamente riesgoso" que siginifica una marcha del 2 de Octubre, colocaron maderas y cartones para 'proteger' sus ventanales y cortinas. La gran mayoría de estos implementos estaban pintados con aerosol. Se notaba en ellas tipografía de personas que integran a su tipografía el símbolo representativo de la anarquía y se incluían leyendas en contra del estado y las instituciones, las cuales, verdaderamente no consideré importante recuperar porque en suma reflejan mucho coraje pero poco conocimiento del sistema político mexicano. Y seguro habrá varios que dirán: "no necesitas conocer el sistema mucho, para poder odiarlo". Yo opino diferente.
Sobre este segundo aspecto, lo lamentable no fueron las leyendas en los muros temporales de madera. No, fue que éstas se convirtieron (y me atrevería a decir se han convertido) en un atractivo para turistas y nacionales que, con cámara en mano, inmortalizan esas postales para añadirlas a sus álbumes de la red social a la que pertenezcan. Me parece lamentable que una marcha tan importante, como la del 2 de Octubre se convierta en un elemento más de nuestra estética turística.
Algo más para agregar a este lamento: Cuando asistía a clases a la Universidad (ciencia política en la UNAM), de por sí a varios de mis compañeros les parecía lejanísimo el evento y por tanto ajeno a sus intereses políticos. Ahora, ni se diga, es el 2 de Octubre de 1968 para los jóvenes veinteañeros "cosa del siglo pasado". Poco más que lamentable. Aunque, claro, no se piense que un día los jóvenes se levantan y se dicen a sí mismos: "desde hoy en adelante borraré toda memoria histórica de mi y seré un autómata el resto de mi vida". No, la situación actual, nunca puede ser completamente culpa de los ciudadanos, por muy jóvenes e ignorantes que sean.
No obstante lo anterior, desde mi perspectiva es loable que se mantenga la fecha ya no tanto para clamar justicia contra los responsables de la matanza en Tlatelolco (pues el tiempo y las vías legales lo hacen ver cada vez más imposible), sino como una oportunidad de ejercer el derecho a la libre expresión, para reivindicar el derecho de la sociedad civil (organizada o no) de levantar la voz inconforme con el actual estado de cosas. Eso siempre es y será muestra de que no estamos perdidos como sociedad.
Vivo en el centro, entonces me tocó escuchar las consignas al lado de mi calle, entonces salí y caminé coincidiendo un poco con la marcha. No formé parte como en otros años, pero sí pude ver como peaton la actitud de las fuerzas del estado, amedrentando a los contingentes con el solo hecho de estar apostados en las entradas de Madero, protegiendo ese nuevo reducto pequeño-burgués en el que se ha convertido el Corredor Peatonal Madero, el cual dicho sea de paso, ni siquiera es una obra terminada, basta con pasar por las esquinas de Madero - Gante, Madero - Bolivar, Madero - Isabel la Católica, etc... para cerciorarse de que ni siquiera las guarniciones de las banquetas están terminadas, así como tampoco las lámparas del suelo y varias de las de pedestal. Ese primer punto es evidente: ante contingentes que (en lo personal vi) pacíficos, la presencia policial declaraba la clara distancia entre sociedad civil y estado (sobre todo este -local y federal, no hay distingos-).
Otro aspecto. Los comercios que se cerraron por lo "económicamente riesgoso" que siginifica una marcha del 2 de Octubre, colocaron maderas y cartones para 'proteger' sus ventanales y cortinas. La gran mayoría de estos implementos estaban pintados con aerosol. Se notaba en ellas tipografía de personas que integran a su tipografía el símbolo representativo de la anarquía y se incluían leyendas en contra del estado y las instituciones, las cuales, verdaderamente no consideré importante recuperar porque en suma reflejan mucho coraje pero poco conocimiento del sistema político mexicano. Y seguro habrá varios que dirán: "no necesitas conocer el sistema mucho, para poder odiarlo". Yo opino diferente.
Sobre este segundo aspecto, lo lamentable no fueron las leyendas en los muros temporales de madera. No, fue que éstas se convirtieron (y me atrevería a decir se han convertido) en un atractivo para turistas y nacionales que, con cámara en mano, inmortalizan esas postales para añadirlas a sus álbumes de la red social a la que pertenezcan. Me parece lamentable que una marcha tan importante, como la del 2 de Octubre se convierta en un elemento más de nuestra estética turística.
Algo más para agregar a este lamento: Cuando asistía a clases a la Universidad (ciencia política en la UNAM), de por sí a varios de mis compañeros les parecía lejanísimo el evento y por tanto ajeno a sus intereses políticos. Ahora, ni se diga, es el 2 de Octubre de 1968 para los jóvenes veinteañeros "cosa del siglo pasado". Poco más que lamentable. Aunque, claro, no se piense que un día los jóvenes se levantan y se dicen a sí mismos: "desde hoy en adelante borraré toda memoria histórica de mi y seré un autómata el resto de mi vida". No, la situación actual, nunca puede ser completamente culpa de los ciudadanos, por muy jóvenes e ignorantes que sean.
No obstante lo anterior, desde mi perspectiva es loable que se mantenga la fecha ya no tanto para clamar justicia contra los responsables de la matanza en Tlatelolco (pues el tiempo y las vías legales lo hacen ver cada vez más imposible), sino como una oportunidad de ejercer el derecho a la libre expresión, para reivindicar el derecho de la sociedad civil (organizada o no) de levantar la voz inconforme con el actual estado de cosas. Eso siempre es y será muestra de que no estamos perdidos como sociedad.
viernes, agosto 20, 2010
Revolución Francesa _ Análisis cortito
Entre los orígenes del constitucionalismo, se encuentra la Declaración Universal de los Derechos del Hombres y del Ciudadano y la Revolución Francesa. La coyuntura política que detona este movimiento social fue una crisis de legitimidad del Estado monárquico y la relación que se tenía en el sistema de estamentos, a sabes, la nobleza y la iglesia, lo que generó la necesidad de crear el Tercer Estado.
El movimiento revolucionario concluyó exitosamente con la Asamblea General, dando voz a quienes la tuvieron negada, y negándola a quien la disfrutó por siglos.
¿Qué más podía esperarse como conslusión si no era la expresión de la voluntad general a través de la Asambea?¿Qué más también, sino el terror de la venganza?
El movimiento revolucionario concluyó exitosamente con la Asamblea General, dando voz a quienes la tuvieron negada, y negándola a quien la disfrutó por siglos.
¿Qué más podía esperarse como conslusión si no era la expresión de la voluntad general a través de la Asambea?¿Qué más también, sino el terror de la venganza?
lunes, julio 26, 2010
Estado
Muchos cambios en poco tiempo pueden generar estados de ánimo alterados, precipitar decisiones, elegir caminos erróneos o simplemente, mantener alejada la conciencia y permanente la distracción.
Es curioso porque cuando se es jóven, las recetas más comunes para serlo plenamente, se relacionan con ser espontáneo, rebelde, creativo y mas características que precisamente lo que más contienen es esa dosis de dispersión de la que todavía se puede abusar hasta cierta edad. Perder el rumbo de vez en cuando para saber qué significa tener un rumbo a partitr de saber que no se tiene. Moverse por la distracción como si se tratase de senderos iluminados con la opacidad de la ignorancia y sed de conocimiento que caracterizan a cualquiera con un poquito de sentido común.
De un tiempo para acá, me envuelto en una dinámica que en algún momento desee cuando mi vida era por demás sedentaria. Quería mudarme, conocer mucha gente nueva, estar dispuesto a conocerla de verdad, preocuparme por mi salud y también descuidarla, sentir que toda letra escrita significaría un proyecto y oportunidades para vivir bien "cuando fuera grande", mudarme otra vez, saber cómo se sentirìa vivir como aqellos cuyos lazos emocionales al mundo eran reducidos o casi nulos.
Ahora que casi todos esos síntomas y otros más se han cumplido, a menudo quiero regresar a mi vida sedentaria, saber que, aunque descompuesto y reconstruído, existe un hogar que provee seguridad desde física hasta emocional. Estar cierto en que cada día amanecería con los buenos días paternos y, al menos, el vaso de yogur natural para comenzar mis actividades. Sin que, de vez en cuando, hiciera falta alguna copnstancia de diferencias de criterio y de formas de ver y entender la vida.
Ahora, ahora no hay eso. La interacción es magra, tangencial, ficticia, imprudente y presuntuosa. No me gusta. Hace falta más edad. No tengo interlocución válida.
Es curioso porque cuando se es jóven, las recetas más comunes para serlo plenamente, se relacionan con ser espontáneo, rebelde, creativo y mas características que precisamente lo que más contienen es esa dosis de dispersión de la que todavía se puede abusar hasta cierta edad. Perder el rumbo de vez en cuando para saber qué significa tener un rumbo a partitr de saber que no se tiene. Moverse por la distracción como si se tratase de senderos iluminados con la opacidad de la ignorancia y sed de conocimiento que caracterizan a cualquiera con un poquito de sentido común.
De un tiempo para acá, me envuelto en una dinámica que en algún momento desee cuando mi vida era por demás sedentaria. Quería mudarme, conocer mucha gente nueva, estar dispuesto a conocerla de verdad, preocuparme por mi salud y también descuidarla, sentir que toda letra escrita significaría un proyecto y oportunidades para vivir bien "cuando fuera grande", mudarme otra vez, saber cómo se sentirìa vivir como aqellos cuyos lazos emocionales al mundo eran reducidos o casi nulos.
Ahora que casi todos esos síntomas y otros más se han cumplido, a menudo quiero regresar a mi vida sedentaria, saber que, aunque descompuesto y reconstruído, existe un hogar que provee seguridad desde física hasta emocional. Estar cierto en que cada día amanecería con los buenos días paternos y, al menos, el vaso de yogur natural para comenzar mis actividades. Sin que, de vez en cuando, hiciera falta alguna copnstancia de diferencias de criterio y de formas de ver y entender la vida.
Ahora, ahora no hay eso. La interacción es magra, tangencial, ficticia, imprudente y presuntuosa. No me gusta. Hace falta más edad. No tengo interlocución válida.
miércoles, septiembre 23, 2009
Miedo
La imágen básica es:
Camina por las escaleras, de la azotea hacía abajo, sintiendo en la espalda una gran presión que provoca la refinación de sus sentidos. Así escucha sonidos muy tenues o puede sentir el aire como el cuchillo más afilado en el rostro o ver con mucho más detalle lo que se oculta en la oscuridad. Además, un cosquilleo recorre toda su cuerpo por detrás, como si lo estuvieran siguiendo. ¿Quién ó quiénes?
No hay respuesta precisa, así que la necesidad mental por aclarar todo, le envía referentes más cercanos a lo que podría provocar esto: la adaptación de personajes imaginados por lecturas o vistos en películas, la ilustración de lo malo. No rebusca tanto, así que se dan cita Freddy Krueger, Samara Morgan, Charles Manson y otros personajes reales o ficticios.
Después llega un momento de reflexión, antes de "estar a salvo", antes de cruzar el umbral de la puerta y entrar donde hay luz. ¿En realidad sus sentidos se vuelven más agudos? Sí, pero es un efecto natural provocado por la adrenalina que corre por todo su cuerpo cuando siente peligro cerca.
El asunto interesante no es lo que siente, sino el por qué, el motor de las detonaciones de adrenalina, la necesidad de sentirlo, en su caso. ¿Aquéllas imágenes se generan voluntariamente, las sensaciones también, o es algo fuera de control?
De cualquier forma, con todo y el miedo encima, nunca se detiene ni sucumbo ante las amenazas imaginadas, siempre continúa caminando, como si en verdad no estuviera siendo perseguido sino escoltado.
Camina por las escaleras, de la azotea hacía abajo, sintiendo en la espalda una gran presión que provoca la refinación de sus sentidos. Así escucha sonidos muy tenues o puede sentir el aire como el cuchillo más afilado en el rostro o ver con mucho más detalle lo que se oculta en la oscuridad. Además, un cosquilleo recorre toda su cuerpo por detrás, como si lo estuvieran siguiendo. ¿Quién ó quiénes?
No hay respuesta precisa, así que la necesidad mental por aclarar todo, le envía referentes más cercanos a lo que podría provocar esto: la adaptación de personajes imaginados por lecturas o vistos en películas, la ilustración de lo malo. No rebusca tanto, así que se dan cita Freddy Krueger, Samara Morgan, Charles Manson y otros personajes reales o ficticios.
Después llega un momento de reflexión, antes de "estar a salvo", antes de cruzar el umbral de la puerta y entrar donde hay luz. ¿En realidad sus sentidos se vuelven más agudos? Sí, pero es un efecto natural provocado por la adrenalina que corre por todo su cuerpo cuando siente peligro cerca.
El asunto interesante no es lo que siente, sino el por qué, el motor de las detonaciones de adrenalina, la necesidad de sentirlo, en su caso. ¿Aquéllas imágenes se generan voluntariamente, las sensaciones también, o es algo fuera de control?
De cualquier forma, con todo y el miedo encima, nunca se detiene ni sucumbo ante las amenazas imaginadas, siempre continúa caminando, como si en verdad no estuviera siendo perseguido sino escoltado.
miércoles, septiembre 02, 2009
Revoluciones
I
El orden no es una característica del ser humano, es un hecho. Gran parte del tiempo se va en querer dar coherencia a los eventos que suceden en la vida. Las revoluciones son el mejor ejemplo.
La Historia puede mejor ilustrar esto.
Sin embargo, nunca deja de suceder y eso es lo importante. Cambiar de lugar lo que hacemos y quienes en ello participan. Ahora se presentan nuevos horizontes en comparación con años pasados y me encuentro entre dejar que las cosas sucedan o hacer que sucedan las que deseo. Lo cual define, en más de un sentido, el tipo de persona que uno es.
El orden no es una característica del ser humano, es un hecho. Gran parte del tiempo se va en querer dar coherencia a los eventos que suceden en la vida. Las revoluciones son el mejor ejemplo.
La Historia puede mejor ilustrar esto.
Sin embargo, nunca deja de suceder y eso es lo importante. Cambiar de lugar lo que hacemos y quienes en ello participan. Ahora se presentan nuevos horizontes en comparación con años pasados y me encuentro entre dejar que las cosas sucedan o hacer que sucedan las que deseo. Lo cual define, en más de un sentido, el tipo de persona que uno es.
martes, agosto 18, 2009
¿En qué momento?
La identidad es un rasgo distintivo en toda sociedad, se define entre otros aspectos por las características geográficas o climáticas en las que viven los grupos de personas, pero además va cambiando en el tiempo. Se disemina, se reinterpreta, se reinventa, se manipula y utiliza para fines específicos.
¿En qué momento acudir a terapia o considerar la necesidad de ello se convirtió en un elemento distintivo en la sociedad occidental de jóvenes contemporáneos?
Admitiendo la premisa y el cuestionamiento previos, ensayo algunas consideraciones.
Primero. Como se sabe, la juventud es una etapa en la que se definen los aspectos más importantes de la vida: el profesional, económico y sentimental al menos. En la profesión se desarrollan habilidades especializadas en diversas materias, mientras que en lo económico se materializa la remuneración obtenida en productos y consumos que se supone satisfacen nuestras necesidades. Estos dos, se refieren a una objetividad del ser.
El aspecto sentimental, en cambio tiene que ver con una complejidad tan intrincada que resulta actualmente cliché leer sobre ello, no porque se haya revisado mucho, sino porque no es un tópico que se nos diga merezca una discusión seria. Como se refiere a la subjetividad del ser, reviste una serie de cuestionamientos que no cesan a lo largo de nuestras vidas e incluso cuando creemos estar haciendo algo por responder a ciertas preguntas, surgen otras nuevas.
Ahora bien, el contexto en el que se desenvuelve la actual población de personas jóvenes, se refiere a los últimos 30 años. Es decir, la etapa en que la tecnocracia empezó a acaparar los espacios de las decisiones políticas y la idea de la socialdemocracia llegó para convencer de que la tercera vía era, precisamente, viable.
En ese sentido, resulta válido acudir a esta idea marxista de que la humanidad se encuentra en la prehistoria, o al menos así lo pensaba el filósofo de Colonia en el siglo XIX. No obstante, suponiendo sin conceder, que para poco más de la mitad del siglo XX se hubiera avanzado algo en el crecimiento de la especie humana, podría decirse que estábamos en la juventud.
Después de todo habían sucedido varios acontecimientos históricos que podían darnos algún crédito en el largo proceso de despertar y madurar. Desde la mismísima Comuna de París, las revoluciones Liberal, Mexicana, Bolchevique, Cultural, Cubana y el rescate de temas como repartición de la tierra y el cuestionamiento serio de la explotación del hombre por el hombre. Pero no tardo esto en comenzar a desacomodarse. Vino la carrera espacial y armamentista, el American Way of Life contra la alternativa de alinearse al "Socialismo Real", los años sesenta y en particular 1968, el asesinato del Ché, los golpes de Estado en Latinoamérica, el PRI y su mal llamada "dictadura perfecta". Dos eventos más o menos importantes en ese transcurso: En la definición y defensa ideológica de los partidos de izquierda y derecha por sus respectivos ideales, primero, tenemos a la derecha conservadora mexicana con el PAN, manteniendo una oposición al gobierno priísta y de vez en cuando sacando temas innovadores, como los derechos políticos de los ciudadanos en los ochentas; por su parte, la izquierda mexicana debatiéndose entre el bien descrito por el maestro José Revueltas "proletariado sin cabeza" y la entrada a la vida oficial y alejada de la clandestinidad con el registro del Partido Comunista Mexicano.
En un bando ganaron los más conservadores y ocultaron la posibilidad de darle poder a voces demócratas con cierta conciencia de la realidad de este país. En el otro, triunfaron los renovadores, inundando las filas de los rojos de ideas sobre entrar al proceso de democratización y abandonar la radicalidad de las ideas. Como se ve, por un lado se abrió el paso a una radicalización y por el otro a un matiz.
A finales de los años ochenta, el mundo finalmente "se dio cuenta de que el socialismo y el comunismo" podían derrumbarse en solamente un día. Arribó la socialdemocracia como la opción a seguir y El Pacto de La Moncloa fue la mejor puesta en escena para convencer de ello a los intelectuales que después pasarían a formar parte de los equipos de leyes que actualmente rigen mucho de nuestras vidas en el aspecto político, como el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en el caso de México.
Todo eso combinado con la permanente crisis económica en la que los jóvenes de esta generación hemos vivido. Incluso, sería correcto afirmar que muchos de nosotros nacimos con un país en crisis económica y así seguimos.
Hasta aquí el contexto.
Ahora bien, como se sabe, las ideas progresistas vienen del cuestionamiento al stablishment o el actual status quo o como quieran llamarle, pero se refiere a esa inquietud permanente por descubrir mejores formas de hacer las cosas a como se han venido haciendo. Eso es ser joven. Lo otro, el alineamiento a disciplinas estrictas que limitan la expresión de las necesidades humanas y disfrazan a la población con el atuendo de personas eficientes, funcionales, dentro del mainstream, eso otro no puede llamarse juventud, sino enajenación.
Cuando esos factores se dan en una sociedad como la nuestra en un momento histórico como el que nos toca vivir (de un reciente cambio de partido hegemónico en el partido hacia otro conservador, de la fundada sospecha de un fraude electoral de grandes proporciones y de la más reciente aún oleada de emisión de votos nulos) la juventud se encuentra en un panorama por demás sombrío e incierto en cuanto a su participación en los asuntos públicos. Es posible afirmar, que se encuentra no sólo ante una crisis de identidad, sino inclusive, ante una crisis de insumos de identidad. Y con ello quiero decir que, al menos antes, se tenían ideales más o menos claros por los cuales definirse, pero ahora parece que la opción para muchos ha sido manifestar la voluntad de desaparecer políticamente.
Paralelo a ello, está la vida diaria. En la que todos los jóvenes intentamos abrirnos paso en el mundo de los aspectos que definí al principio, o sea en lo profesional, en lo económico y en lo sentimental. Estos tres ámbitos, de la mano, nos imponen conductas que de manera general y en automático niegan nuestra naturaleza como jóvenes. En los trabajos se exige vestimenta formal para cuidar la imagen corporativa o institucional (lo cual define indistintamente la actitud de la iniciativa privada y de la administración pública); en lo económico cada vez se nos crean nuevas necesidades y se nos inserta en una lógica de consumo de la cual, voluntariamente, no queremos salir. Lo sentimental, acaso sea por su naturaleza subjetiva, tenemos un poco más de margen de maniobra: sí se tiene la proclividad hacia elegir parejas estables en los aspectos fundamentales de su vida, pero todavía tenemos la opción de elegir si nuestra pareja puede o no ser lo que alguna vez nos imaginamos sería nuestro ideal. Es claro que hay una incompatibilidad y lo sentimental muchas veces resulta siendo un refugio ante los otros dos aspectos más fundamentales.
Ante ello, devienen dos grupos principales de jóvenes. Y aquí es como vemos que la dialéctica sigue vigente, precisamente de la resolución de uno de los problemas fundamentales de la filosofía: la contraposición entre el materialismo y el idealismo. Por un lado están aquellos que se orientan por conseguir armar un buen proyecto de vida, al lado quizá de amigos, pero sin la estabilidad de una relación de pareja. Por el otro, están quienes deciden priorizar el aspecto sentimental y reducen sus capacidades de desarrollo intelectual, profesional y económico, en pocas palabras deciden por voluntad ser alienados por el sistema y se entregan a él, sirviéndole al nivel de objetivarse, es decir, convertirse en objetos, reduciendo su capacidad de pensar subjetivamente, o sea humana.
A veces, en las apariencias se esconde lo intrincado de un tema. Como puede verse en el párrafo previo, decía que los materialistas piensan en lo concreto, en lo objetivo, mientras que los idealistas dan prioridad a lo sentimental, pero terminan por objetivarse, o sea que al tener razonamientos subjetivos y contemplativos de la realidad, al no cuestionarla, llegan al punto de convertirse en una especie de objetos con cierta utilidad, pero objetos al fin. Los otros por su parte, aquellos quienes dieron más importancia a lo intelectual, profesional y económico, lo hacen precisamente porque dentro de lo concreto de su pensamiento se está expresando al mismo tiempo una subjetividad aún más compleja que la relacionada con la solución de asuntos sentimentales. No, estos problemas de los materialistas se tratan de la existencia misma, son los verdaderos filósofos de nuestro tiempo, aunque desgraciadamente no lo saben y quizá está bien que sea así.
De todo lo anterior resulta la respuesta a la pregunta hecha en el segundo párrafo. Y aquí aclaro que la pregunta se refiere sólo al grupo de jóvenes que cuestionan la realidad y algunos hacen esfuerzos para transformarla desde donde sienten que tienen la capacidad de hacerlo. El otro grupo, de los que por su abigarrada subjetividad se vuelven objetos, aquí ya no importa.
Ante la ignorancia de saberse determinantes para el actual momento crucial del pensamiento humano, los jóvenes filósofos contemporáneos, en el fondo sienten que saben algo, pero no qué es en concreto. Entonces, su naturaleza interrogativa los obliga a cuestionárselo de la siguiente forma "¿Qué es eso que sé que sé, pero no sé qué es?". La respuesta menos complicada es afirmar que hay alguna anomalía en esa forma de pensar, y seguramente hay un problema en la forma de razonar. De ahí surge la necesidad de concurrir a terapia psicológica o psiquiátrica.
Y la asistencia multitudinaria, es decir su conversión en moda viene de lo siguiente: en este grupo de estudio no hay homogeneidad, sino que algunos miembros llamados "wanabes" siguen ciegamente algunas conductas por su propia incapacidad de definirse cognitivamente. Entonces, si al principio de este fenómeno, acudía un número reducido de personas jóvenes a terapia, pero estos eran líderes de los otros, esto se convirtió en un elemento distintivo. Después terminó siendo un modelo a seguir, luego una moda.
A pesar del panorama descrito, lo cierto es que siguen existiendo estos filósofos jóvenes que son el motor de muchos cambios que vendrán en el futuro cercano. No por nada, Bordieu bien afirmaba que "la incertidumbre abre paso a la creatividad".
¿En qué momento acudir a terapia o considerar la necesidad de ello se convirtió en un elemento distintivo en la sociedad occidental de jóvenes contemporáneos?
Admitiendo la premisa y el cuestionamiento previos, ensayo algunas consideraciones.
Primero. Como se sabe, la juventud es una etapa en la que se definen los aspectos más importantes de la vida: el profesional, económico y sentimental al menos. En la profesión se desarrollan habilidades especializadas en diversas materias, mientras que en lo económico se materializa la remuneración obtenida en productos y consumos que se supone satisfacen nuestras necesidades. Estos dos, se refieren a una objetividad del ser.
El aspecto sentimental, en cambio tiene que ver con una complejidad tan intrincada que resulta actualmente cliché leer sobre ello, no porque se haya revisado mucho, sino porque no es un tópico que se nos diga merezca una discusión seria. Como se refiere a la subjetividad del ser, reviste una serie de cuestionamientos que no cesan a lo largo de nuestras vidas e incluso cuando creemos estar haciendo algo por responder a ciertas preguntas, surgen otras nuevas.
Ahora bien, el contexto en el que se desenvuelve la actual población de personas jóvenes, se refiere a los últimos 30 años. Es decir, la etapa en que la tecnocracia empezó a acaparar los espacios de las decisiones políticas y la idea de la socialdemocracia llegó para convencer de que la tercera vía era, precisamente, viable.
En ese sentido, resulta válido acudir a esta idea marxista de que la humanidad se encuentra en la prehistoria, o al menos así lo pensaba el filósofo de Colonia en el siglo XIX. No obstante, suponiendo sin conceder, que para poco más de la mitad del siglo XX se hubiera avanzado algo en el crecimiento de la especie humana, podría decirse que estábamos en la juventud.
Después de todo habían sucedido varios acontecimientos históricos que podían darnos algún crédito en el largo proceso de despertar y madurar. Desde la mismísima Comuna de París, las revoluciones Liberal, Mexicana, Bolchevique, Cultural, Cubana y el rescate de temas como repartición de la tierra y el cuestionamiento serio de la explotación del hombre por el hombre. Pero no tardo esto en comenzar a desacomodarse. Vino la carrera espacial y armamentista, el American Way of Life contra la alternativa de alinearse al "Socialismo Real", los años sesenta y en particular 1968, el asesinato del Ché, los golpes de Estado en Latinoamérica, el PRI y su mal llamada "dictadura perfecta". Dos eventos más o menos importantes en ese transcurso: En la definición y defensa ideológica de los partidos de izquierda y derecha por sus respectivos ideales, primero, tenemos a la derecha conservadora mexicana con el PAN, manteniendo una oposición al gobierno priísta y de vez en cuando sacando temas innovadores, como los derechos políticos de los ciudadanos en los ochentas; por su parte, la izquierda mexicana debatiéndose entre el bien descrito por el maestro José Revueltas "proletariado sin cabeza" y la entrada a la vida oficial y alejada de la clandestinidad con el registro del Partido Comunista Mexicano.
En un bando ganaron los más conservadores y ocultaron la posibilidad de darle poder a voces demócratas con cierta conciencia de la realidad de este país. En el otro, triunfaron los renovadores, inundando las filas de los rojos de ideas sobre entrar al proceso de democratización y abandonar la radicalidad de las ideas. Como se ve, por un lado se abrió el paso a una radicalización y por el otro a un matiz.
A finales de los años ochenta, el mundo finalmente "se dio cuenta de que el socialismo y el comunismo" podían derrumbarse en solamente un día. Arribó la socialdemocracia como la opción a seguir y El Pacto de La Moncloa fue la mejor puesta en escena para convencer de ello a los intelectuales que después pasarían a formar parte de los equipos de leyes que actualmente rigen mucho de nuestras vidas en el aspecto político, como el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en el caso de México.
Todo eso combinado con la permanente crisis económica en la que los jóvenes de esta generación hemos vivido. Incluso, sería correcto afirmar que muchos de nosotros nacimos con un país en crisis económica y así seguimos.
Hasta aquí el contexto.
Ahora bien, como se sabe, las ideas progresistas vienen del cuestionamiento al stablishment o el actual status quo o como quieran llamarle, pero se refiere a esa inquietud permanente por descubrir mejores formas de hacer las cosas a como se han venido haciendo. Eso es ser joven. Lo otro, el alineamiento a disciplinas estrictas que limitan la expresión de las necesidades humanas y disfrazan a la población con el atuendo de personas eficientes, funcionales, dentro del mainstream, eso otro no puede llamarse juventud, sino enajenación.
Cuando esos factores se dan en una sociedad como la nuestra en un momento histórico como el que nos toca vivir (de un reciente cambio de partido hegemónico en el partido hacia otro conservador, de la fundada sospecha de un fraude electoral de grandes proporciones y de la más reciente aún oleada de emisión de votos nulos) la juventud se encuentra en un panorama por demás sombrío e incierto en cuanto a su participación en los asuntos públicos. Es posible afirmar, que se encuentra no sólo ante una crisis de identidad, sino inclusive, ante una crisis de insumos de identidad. Y con ello quiero decir que, al menos antes, se tenían ideales más o menos claros por los cuales definirse, pero ahora parece que la opción para muchos ha sido manifestar la voluntad de desaparecer políticamente.
Paralelo a ello, está la vida diaria. En la que todos los jóvenes intentamos abrirnos paso en el mundo de los aspectos que definí al principio, o sea en lo profesional, en lo económico y en lo sentimental. Estos tres ámbitos, de la mano, nos imponen conductas que de manera general y en automático niegan nuestra naturaleza como jóvenes. En los trabajos se exige vestimenta formal para cuidar la imagen corporativa o institucional (lo cual define indistintamente la actitud de la iniciativa privada y de la administración pública); en lo económico cada vez se nos crean nuevas necesidades y se nos inserta en una lógica de consumo de la cual, voluntariamente, no queremos salir. Lo sentimental, acaso sea por su naturaleza subjetiva, tenemos un poco más de margen de maniobra: sí se tiene la proclividad hacia elegir parejas estables en los aspectos fundamentales de su vida, pero todavía tenemos la opción de elegir si nuestra pareja puede o no ser lo que alguna vez nos imaginamos sería nuestro ideal. Es claro que hay una incompatibilidad y lo sentimental muchas veces resulta siendo un refugio ante los otros dos aspectos más fundamentales.
Ante ello, devienen dos grupos principales de jóvenes. Y aquí es como vemos que la dialéctica sigue vigente, precisamente de la resolución de uno de los problemas fundamentales de la filosofía: la contraposición entre el materialismo y el idealismo. Por un lado están aquellos que se orientan por conseguir armar un buen proyecto de vida, al lado quizá de amigos, pero sin la estabilidad de una relación de pareja. Por el otro, están quienes deciden priorizar el aspecto sentimental y reducen sus capacidades de desarrollo intelectual, profesional y económico, en pocas palabras deciden por voluntad ser alienados por el sistema y se entregan a él, sirviéndole al nivel de objetivarse, es decir, convertirse en objetos, reduciendo su capacidad de pensar subjetivamente, o sea humana.
A veces, en las apariencias se esconde lo intrincado de un tema. Como puede verse en el párrafo previo, decía que los materialistas piensan en lo concreto, en lo objetivo, mientras que los idealistas dan prioridad a lo sentimental, pero terminan por objetivarse, o sea que al tener razonamientos subjetivos y contemplativos de la realidad, al no cuestionarla, llegan al punto de convertirse en una especie de objetos con cierta utilidad, pero objetos al fin. Los otros por su parte, aquellos quienes dieron más importancia a lo intelectual, profesional y económico, lo hacen precisamente porque dentro de lo concreto de su pensamiento se está expresando al mismo tiempo una subjetividad aún más compleja que la relacionada con la solución de asuntos sentimentales. No, estos problemas de los materialistas se tratan de la existencia misma, son los verdaderos filósofos de nuestro tiempo, aunque desgraciadamente no lo saben y quizá está bien que sea así.
De todo lo anterior resulta la respuesta a la pregunta hecha en el segundo párrafo. Y aquí aclaro que la pregunta se refiere sólo al grupo de jóvenes que cuestionan la realidad y algunos hacen esfuerzos para transformarla desde donde sienten que tienen la capacidad de hacerlo. El otro grupo, de los que por su abigarrada subjetividad se vuelven objetos, aquí ya no importa.
Ante la ignorancia de saberse determinantes para el actual momento crucial del pensamiento humano, los jóvenes filósofos contemporáneos, en el fondo sienten que saben algo, pero no qué es en concreto. Entonces, su naturaleza interrogativa los obliga a cuestionárselo de la siguiente forma "¿Qué es eso que sé que sé, pero no sé qué es?". La respuesta menos complicada es afirmar que hay alguna anomalía en esa forma de pensar, y seguramente hay un problema en la forma de razonar. De ahí surge la necesidad de concurrir a terapia psicológica o psiquiátrica.
Y la asistencia multitudinaria, es decir su conversión en moda viene de lo siguiente: en este grupo de estudio no hay homogeneidad, sino que algunos miembros llamados "wanabes" siguen ciegamente algunas conductas por su propia incapacidad de definirse cognitivamente. Entonces, si al principio de este fenómeno, acudía un número reducido de personas jóvenes a terapia, pero estos eran líderes de los otros, esto se convirtió en un elemento distintivo. Después terminó siendo un modelo a seguir, luego una moda.
A pesar del panorama descrito, lo cierto es que siguen existiendo estos filósofos jóvenes que son el motor de muchos cambios que vendrán en el futuro cercano. No por nada, Bordieu bien afirmaba que "la incertidumbre abre paso a la creatividad".
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